Alberto Fernández: no le cierra un solo índice en su primer año de gestión

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Alberto Fernández cree que hay exfuncionarios kirchneristas "mal detenidos"

A un año de ser electo, el presidente argentino Alberto Fernández gestiona la crisis del coronavirus como una pantalla para llevar adelante la agenda de su vice presidenta que se transformó en la agenda del gobierno. Que es ver como esquivar la justicia argentina y de esa manera que no caigan desde Cristina Kirchner, sus hijos y parte de gabinete en su gestión

Gobernar es siempre un difícil acto de equilibrio y, al mismo tiempo, una prueba de fuego para la capacidad de liderazgo, que se hace más necesaria aún en tiempos de crisis. Eso le debe quedar más que claro a Alberto Fernández, el presidente argentino, que este 27 de octubre cumplió un año de haber sido electo. Asumió el gobierno el 10 de diciembre de 2019, en un momento crítico desde el punto de vista económico y social. Y entonces llegó la pandemia del coronavirus. Argentina es ahora top five en el país del mundo con la mayor cantidad de contagios de COVID-19. La cuarentena decretada por el presidente a muchos argentinos les pareció eterna: más de siete meses de aislamiento y restricciones que hicieron mella en el entramado socioeconómico.

Cuando asumió Alberto Fernández, había muchas dudas sobre quién iba a conducir el timón del gobierno, el presidente, o la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, quien aportó la mayoría de los votos de la fórmula. Cuando llegó la emergencia, su manejo de la crisis como piloto de tormentas, decretando la cuarentena total, le dio una popularidad increíble al presidente. Mientras la vice viajaba a Cuba oficialmente a traer médicos para apoyar, cuando en realidad fue a repatriar a su hija exiliada con excusas médicas para zafar de la justicia. Pero luego lo alcanzó la realidad, es decir, la situación económica y social en la pandemia, un cóctel un tanto explosivo, y esa es la situación de gobierno que hoy lo azota. La negociación exitosa de la reestructuración de deuda fue un hito positivo

Con una cuarentena que es una de las más largas del mundo, las medidas para frenar el COVID-19 amenazan la supervivencia de los diferentes sectores económicos de Argentina. ¿Reflejan las protestas del 12 de octubre, el llamado “Banderazo”, ¿la caída en la aprobación del presidente que marcan las encuestas? Esta alcanza a un 43%, con una desaprobación del 47%, 3 puntos más que en septiembre, según datos de Poliarquía. En abril de 2020, el apoyo a su gestión superaba el 80%.

Para los analistas, la pérdida de apoyo está vinculada con una falta de liderazgo, agravada por los “conflictos internos” dentro del gobierno peronista, un movimiento heterogéneo, “que debilitan al presidente”.

El gobierno que encabeza Alberto Fernández tuvo un buen reflejo en cuanto a una visión sanitaria de la crisis, en el sentido de ir hacia un confinamiento rápido. Según él, la bajada en las encuestas tiene también que ver con una construcción de los grandes medios de comunicación opositores, que quieren horadar lo más posible a un gobierno para combatir cualquier política estatista o reguladora, o de regulación mixta, que pueda perjudicar su posición hegemónica y sus intereses empresariales. Y remarca que “falta una reforma impositiva que genere los recursos económicos para financiar a los sectores. En ese sentido, el gobierno tiene una cuenta pendiente importante”.

Sobre la reforma judicial y a la ley de noticias falsas, que los críticos ven como un intento de control del trabajo de la prensa, se estima que son más parte de la agenda de Cristina de Kirchner que de Alberto Fernández, pero sobresalen como agenda del gobierno, justamente porque no está clara cuál es la agenda propia del presidente. Analistas piensan que Fernández “no está gobernando a la altura de las circunstancias. El gobierno no sacó la reforma judicial, no funcionó la intervención a Vicentin, votó a favor del informe de la ONU sobre Venezuela, pero en la OEA se abstuvo. Eso es esquizofrénico, y finalmente, todas esas cosas afectan el respaldo al presidente”.

En este contexto tan particular de pandemia y de crisis económica, todavía es muy prematuro hacer un balance de cómo está avanzando en todas las materias el gobierno, que lleva poco más de 12 meses en el poder, en un año muy complicado, y con una situación estructural externa e interna muy delicada, con un difícil equilibrio entre las distintas fuerzas de la coalición gobernante. Esa agenda intensa, colada en medio de los múltiples problemas acuciantes de Argentina en 2020, no ayudó mucho a la popularidad del presidente. Queda por ver ahora qué papel jugará la gestión de la crisis sanitaria del coronavirus por parte del presidente Alberto Fernández, así como el éxito la reestructuración de la deuda, en la intención de voto en las legislativas de octubre de 2021. Según encuestas, por ahora, el Frente de Todos sigue siendo favorito, aunque no está claro si obtendrá la mayoría en la Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación.