América primero también cuando se trata de vacunación

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El presidente Donald Trump firmará una orden ejecutiva hoy martes afirmando que los estadounidenses deben recibir vacunas contra el coronavirus antes de que se distribuyan a otras naciones. Trump firmará la orden durante una cumbre en la Casa Blanca sobre la Operación Warp Speed, el programa público-privado destinado a acelerar la entrega de una vacuna para COVID-19.

La orden ejecutiva también establece un marco para que las agencias del gobierno de EE.UU. se coordinen para ayudar a los países extranjeros a obtener vacunas después de que el público estadounidense sea vacunado.

Trump dijo la semana pasada en una cumbre líderes del G20 organizada por Arabia Saudita que quiere que los ciudadanos estadounidenses sean los primeros en recibir vacunas contra el coronavirus, una posición que está en consonancia con su ideología “America First” (América primero) pero que contradice la posición de los expertos en salud pública y algunos otros líderes mundiales, que han instado a dar prioridad a los trabajadores de salud de primera línea y a las poblaciones vulnerables como los ancianos.

La intervención de Trump, encaja en una muestra más amplia de nacionalismo de las vacunas por parte de los líderes que participaron en dicha cumbre, como la posición del presidente ruso Vladimir Putin, el presidente chino Xi Jinping e incluso el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, quienes hablaron y patrocinaron básicamente las vacunas desarrolladas y fabricadas por sus propios países.

“Solo cuando cuides a tus propios ciudadanos, encontrarás una verdadera base para la cooperación”, dijo Trump varias veces durante los últimos meses y repitió esa declaración en la cumbre.

Una vez que EE.UU. haya garantizado la capacidad de satisfacer las necesidades del pueblo estadounidense, sería de interés para el país facilitar el acceso internacional a las vacunas COVID.

Trump se ha atribuido repetidamente el crédito por el rápido desarrollo de una vacuna contra el coronavirus y ha sido quién más ha “apurado” a los laboratorios para que la tengan pronta lo antes posible.

Las vacunas producidas por Pfizer y Moderna demostraron una eficacia del 95 por ciento en los ensayos clínicos de fase tres, y los funcionarios esperan que las primeras vacunas lleguen a las personas mayores y los trabajadores de la salud a finales de este mes, dependiendo de cuándo la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) conceda la  autorización para su uso en estado de emergencia.

Sin embargo, aún no se sabe bien como el gobierno norteamericano implementará su distribución a nivel nacional y se espera que las vacunas podrían estar disponibles para el público en general recién a partir de marzo.

Las noticias positivas sobre las vacunas llegan a medida que empeora la pandemia. El coronavirus ha infectado a casi 15 millones de estadounidenses en total y ha matado a más de 280.000 personas, según datos aportados por la Universidad Johns Hopkins.

Si bien Trump fue quizás el líder más directo en su enfoque nacionalista, Rusia y China están siguiendo efectivamente un camino similar al avanzar con la distribución nacional de sus propias vacunas. La semana pasada, la principal compañía farmacéutica china, Sinopharm, anunció que su vacuna contra el coronavirus se había administrado a casi 1 millón de personas, sin signos de efectos secundarios adversos. Rusia, mientras tanto, ha avanzado con su vacuna, Sputnik V.

Los reguladores occidentales han advertido que no tienen suficiente información hasta el momento sobre las vacunas chinas y rusas para medir su efectividad y niveles de seguridad.

Mientras tanto, Pfizer dijo que la compañía “no puede comentar sobre discusiones confidenciales que puedan estar teniendo lugar con el gobierno de Estados Unidos”, pero se comprometió a hacer que la vacuna esté disponible “de la manera más rápida, eficiente y equitativa posible”.

Algunas personas pueden preguntarse si el presidente Trump está considerando recibir la vacuna en la televisión en vivo, ya que tres ex presidentes de Estados Unidos acordaron hacerlo.  Eso podría estar en consideración ya que el presidente ya tuvo COVID-19 y se recuperó, por lo que eventualmente no es una prioridad alta para recibir la vacuna.