Bolivia lejos de la unidad política cercada por diferencias y egos

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La semana pasada seguimos con atención las elecciones generales bolivianas y pudimos apreciar como Luis Arce, el ministro de Economía del ex presidente Evo Morales y candidato del partido Movimiento hacia el Socialismo (MAS), derrotó al candidato centrista Carlos Mesa luego de un retraso de varios meses en la ejecución de dichos comicios debido al coronavirus.

Arce, un tecnócrata a menudo acreditado por la expansión de la economía boliviana durante los 14 años de mandato de Morales, tuvo un margen de victoria mucho mayor de lo esperado, aunque los resultados finales continúan pendientes.

Si hay algo que podemos aprender de esta elección y la efectuada el año pasado en la que Evo Morales literalmente hizo trampa para tratar de ser reelecto, es que la gente en Bolivia está en contra de los enfoques autoritarios.

Podemos debatir cuál fue peor gobierno si el de Morales o la breve intervención de Áñez, pero está claro que tanto las respuestas en las urnas como en las calles hablan de un fuerte rechazo de la sociedad boliviana a los intentos de permanecer en el poder por demasiado tiempo o de usar el poder contra los oponentes.

Se espera que bajo el mandato de Arce Bolivia vuelva a estrechar relaciones con Cuba, Venezuela y Nicaragua, y que también quizás tome cierta distancia con Estados Unidos y Brasil, los países que realmente apoyaban a Áñez.

Las cosas parecen complicadas para la economía boliviana ya que el Covid 19 también dejo sus secuelas en una economía ya de por si diezmada. Lo bueno para este nuevo gobierno del MAS, es que al parecer podrían obtener la mayoría en el Congreso, lo que debería darles cierta estabilidad.

Con suerte, el nuevo gobierno aprenderá de sus errores pasados ​​y no volverá a intentar eludir la constitución y cerrar la oposición dentro del partido.

A decir verdad, la victoria de Arce no sorprende porque el MAS ha trabajado duro para incluir las áreas rurales en la infraestructura de su partido. El mensaje de la oposición no tuvo el efecto que esperaban, y se centró solo en áreas urbanas, excluyendo otros sectores.

De cara al futuro, dado el historial del MAS con instituciones cooperantes, debería ser una prioridad que las instituciones se fortalezcan para que ningún partido político pueda tener tanto poder.

El triunfo de Arce en parte fue un voto castigo al actual gobierno de Jeanine Áñez, cuya retórica negativa fortaleció al MAS que se había visto debilitado por la caída de Morales y dividido en varias facciones. Pero ésta retórica fue agresiva – sus acusaciones, su marginación, su mensaje de que “si no estás conmigo, estás en mi contra” – finalmente fortaleció la candidatura Arce.

El gobierno agrupó a muchos partidarios del MAS en el mismo grupo, acusándolos de ser comunistas, corruptos o narcoterroristas. Las personas que habían abandonado a Morales el año pasado vieron esto y pensaron, ‘si esto es lo que reemplaza a Morales y al MAS, entonces prefiero volver con ellos’. Además de esto, los votantes recuerdan la estabilidad y el crecimiento que se produjo durante los 14 años del gobierno de Morales (lógicamente no tuvieron que luchar contra una pandemia y los problemas económicos de hoy), a pesar de la retórica izquierdista, socialista y tendenciosa que llevo a Morales a permanecer en el poder tanto tiempo.

Además de todo esto, los oponentes de Arce hicieron poco para llegar a los votantes indígenas, para incorporarlos en sus movimientos, lo que ayuda a explicar su derrota.

La futura oposición de centro derecha tendrá que aprender a negociar diferencias, ya que lamentablemente durante los últimos tiempos se ha metido en peleas por egos. Algo parecido a lo que ha pasado en Venezuela, Argentina, y México.

La oposición al MAS no entendió que se enfrentaba a un partido organizado a nivel nacional y con políticos capacitados y con varios años de experiencia previa. Se supone que la política es un medio para superar las diferencias, pero los políticos de la oposición sólo tenían un solo objetivo: derrotar al MAS y se pudo comprobar que no les alcanzo.