Caminar por cualquier barrio porteño se volvió una desventura. Si hasta hace unos meses ver personas durmiendo en la calle era bastante angustiante, ahora se perciben muchas más. Y lo más triste es que esta situación va seguir creciendo, porque los pobres en Argentina van a ser muchos, muchos más.

En este sentido, un informe de la ONU expuso cifras poco alentadoras para el futuro argentino. En relación con la economía y la situación laboral en Argentina, Pedro Furtado de Oliveira, de la Organización Internacional del Trabajo, destacó que la pobreza puede aumentar del 35,6% al 40,2%, la indigencia subir del 7,7% a 10,8%, y la desigualdad pasar del 23% al 32,5%.

En el informe también se detalla que se perderán entre 750.500 y 852.500 empleos en 2020, de acuerdo con las proyecciones de la Organización Internacional del Trabajo, realizadas en base a distintos escenarios de caída del Producto Interior Bruto.

Además, de acuerdo a un informe realizado por la consultora privada Focus Market, la distribución del ingreso en la Argentina, correspondiente a la primera fase de la cuarentena, muestra que el 70% de los argentinos gana menos de $19.800 mensuales. Estos porcentajes fueron extraídos con los datos que releva el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Según el análisis, el 10% más “rico” de la población se queda con el 32,4% del total de ingresos, mientras que el 10% más pobre representa apenas el 1,4% del ingreso total.
También hay que tener en cuenta que muchos argentinos fueron suspendidos de sus tareas o tuvieron recortes de hasta el 50% de su salario.

Si hablamos de los niveles de pobreza y de los ingresos que se necesitan para cubrir la canasta básica alimentaria, los datos también preocupan (a las personas, porque el Gobierno no hace mucho). De acuerdo al informe, el 62,5% de las personas que viven en la mitad de los hogares de la Argentina tienen ingresos promedios per cápita familiar de hasta $16.933. En el caso de un hogar de cuatro integrantes que dependa de un solo ingreso no alcanza para cubrir su canasta básica alimentaria de consumo masivo, que es de $20.300.

Con respecto a la pobreza infantil, los datos son bastante angustiantes. Luisa Brumana, representante de UNICEF, mencionó que en el segundo semestre de 2019 la pobreza afectaba al 53% de los niños y las niñas en el país, y podría escalar al 58,6% hacia fines de 2020. “El informe realza el enfoque necesario para apoyar a quienes se encuentran en una situación que combina pobreza monetaria y la pobreza estructural”.

De esta forma, a fines de 2020, unos 756.000 niños, niñas y adolescentes (NNYA) más habrán caído en situación de pobreza en el país, en relación al último semestre del año anterior.

Y si analizamos cifras nacionales, el INDEC tampoco arrojó datos positivos con respecto a este tema. En medio de la cuarentena, una familia tipo necesitó $43.080 para no caer en la pobreza, con un aumento del 42% respecto del mismo mes del año anterior. La canasta básica total (CBT) exhibió un incremento del 1,2% en mayo respecto de abril.

Entonces… ¿qué podemos concluir de todas estas cifras? Que si Argentina ya estaba sufriendo una gran crisis antes de la pandemia, lo que se viene no tiene comparación.

Familias enteras no tendrán un plato de comida caliente al final del día ni un techo bajo el cual dormir.

¿Y qué hace el Estado para cambiar esta situación? Nada. Lo único que sabe hacer es extender la cuarentena, haciendo que la crisis se profundice cada día un poco más y que la angustia crezca al mismo nivel.

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