China: de culpable a salvador

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China halla restos del virus en envasados de ternera congelada de Argentina

América Latina y el Caribe sigue sufriendo una situación grave derivada de la pandemia de COVID-19, que “nubla” la recuperación económica en la región, se indicó en un informe reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI).

A ojos de expertos, la demanda interna en los países latinoamericanos y caribeños es débil y sus economías anhelan la expansión de las exportaciones, por lo que el mercado chino con una demanda fuerte en importaciones les ayudará a superar las dificultades.

Hasta el 25 de octubre, los casos confirmados de COVID-19 en América Latina y el Caribe superaron los 10,86 millones, según datos de los sistemas sanitarios de los países de la región.

De acuerdo con las cifras publicadas ese mismo día por la Organización Mundial de la Salud, Brasil, Argentina, Colombia, México y Perú se encuentran entre los diez países con el mayor número acumulado de casos en el mundo.

Además, Argentina y Colombia sobrepasaron el umbral del millón de contagios positivos el 19 y 24 de octubre, respectivamente.

Con solo el 8,2 por ciento de la población mundial, la región tuvo el 28 por ciento de todos los casos y el 34 por ciento de todas las muertes a finales de septiembre, dijo el FMI en su informe divulgado el 22 de octubre.

Cabe mencionar que Perú, Brasil y México son economías relevantes en la región con tasas de mortalidad que ocupan el primer, segundo y cuarto lugar en el mundo, respectivamente.

A medida que las actividades sociales se han liberalizado de forma gradual, muchos países enfrentan un rebrote de casos y los Gobiernos tienen que continuar con las medidas de cuarentena para contener la propagación de la pandemia.

Según proyecciones del FMI, el PIB real en América Latina y el Caribe se contraerá un 8,1 por ciento en 2020, debido al impacto adverso de la pandemia de COVID-19.

Muchas otras organizaciones como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) también han advertido en repetidas ocasiones sobre las repercusiones de la pandemia en la economía regional, las cuales, a su juicio, podrían provocar “la peor contracción de los últimos 100 años”.

En la mayoría de los países latinoamericanos y caribeños, el PIB no retornará a los niveles prepandémicos hasta 2023, y el ingreso real per cápita solo lo hará en 2025, es decir, más tarde que en cualquier otra región.

Cuando América Latina se libere de la pandemia, la actividad económica y el empleo serán más bajos que antes de la misma, y la pobreza y la distribución desigual del ingreso se agravarán, advirtió el director del Departamento del hemisferio occidental del FMI, Alejandro Werner.

Esto, según el FMI, está vinculado a características estructurales clave en los mercados laborales de la región. Una proporción relativamente grande de trabajadores en América Latina y el Caribe estaba empleada en ocupaciones que no son susceptibles al trabajo remoto y la proporción de ocupaciones que requieren contacto intensivo era mayor que en otras regiones.

En su informe del 22 de octubre, el FMI también recomendó que los países que todavía toman la cuarentena presten atención a la protección del empleo y los ingresos, y formulen un plan de consolidación fiscal a mediano plazo para mantener la sostenibilidad de la deuda.

Por otro lado, los países que están relajando gradualmente la cuarentena deberían adoptar reformas estructurales para promover la recuperación económica, según el documento.

Este año múltiples organizaciones mundiales han declarado repetidas veces la peor recesión económica en América Latina y el Caribe, pero el Banco Mundial (BM) detectó algunos datos positivos inesperados.

El comercio mundial, señaló el BM, se está recuperando gradualmente, lo que sin duda es una buena noticia para los países latinoamericanos y caribeños que dependen de las exportaciones para impulsar la economía.

Los precios internacionales de las exportaciones se han mantenido estables, lo que, a ojos de los expertos, se relaciona con la fuerte demanda del mercado chino.

Dado que la reanudación de la producción en China ha provocado un repunte de la demanda interna, muchos países latinoamericanos han recuperado de manera constante las exportaciones agrícolas al país asiático.

Según datos de la Cámara de Comercio de China para la Importación y Exportación de Productos Alimentarios, Productos Nativos y Subproductos Animales (CFNA, siglas en inglés), entre los diez principales destinos desde donde China importó frutas en el primer semestre de 2020, Chile, Perú y Ecuador ocuparon el segundo, séptimo y octavo lugar, respectivamente.

En opinión de Zhang Yong, investigador asociado del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias Sociales de China, la pandemia de COVID-19 ha afectado gravemente a la cadena industrial y la de suministro del mundo.

Sin embargo, el comercio agrícola entre China y América Latina ha crecido en contra de la tendencia, convirtiéndose en un “estabilizador” del intercambio entre ambas partes, añadió.

“La resiliencia de la economía china, la gran escala del mercado y la liberación del potencial de la demanda interna son propicias para promover la diversificación de las exportaciones agrícolas de los países latinoamericanos y brindar más oportunidades de mercado”, aseguró.