El nuevo milagro uruguayo

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Una vez más se vincula a Uruguay, la pequeña gran nación sudamericana a un milagro, como lo hicieron en octubre de 1972 cuando el equipo uruguayo de rugby del Colegio Stella Maris (Old Christians) logró sobrevivir 72 días en los Andes, tras el choque y caída del avión que los transportaba a Chile. 

“El milagro” así se le llama a Uruguay nuevamente por distintos medios de la región y del mundo ante su exitosa estrategia contra el nuevo coronavirus, una que nunca incluyó cuarentenas obligatorias.

De hecho, como la tasa de contagios se ha mantenido baja y el sistema de salud nunca llegó a verse comprometido, el país ya lleva semanas abriendo actividades, el paulatino regreso al sistema educativo es solo un ejemplo de ello. El caso uruguayo contrasta con el de otros países de América Latina, una región que ha sobrepasado a Europa y EE.UU. en cantidad de casos diarios de covid-19.

En estos días, la directora regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para las Américas y directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa Etienne, aseguró: “Nuestra región se ha convertido en el epicentro de la pandemia de covid-19”. La expansión del coronavirus, agregó, “sigue acelerándose” en países como Brasil, Perú, Chile, El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Pero no en Uruguay.

Etienne “advirtió contra abrir muy rápido las actividades, pero daría la impresión que estas afirmaciones no aplican a Uruguay”.

“En el caso uruguayo, el presidente de ese país, Luis Lacalle Pou ha nominado un consejo asesor honorario con la finalidad de identificar la mejor evidencia disponible, recabar recomendaciones de más de 40 expertos e integrarlos en reportes destinados a que el gobierno tome decisiones informadas”, explicó.

“Por tanto, notamos que las medidas se están tomando con prudencia y están preparando y aplicando protocolos para una vuelta progresiva cautelosa a ‘nueva normalidad'”.

Los números, según datos del gobierno, desde que se declaró la emergencia sanitaria el 13 de marzo hasta este jueves, registraron 846 casos de la nueva enfermedad viral confirmado además la cifra de 23 muertos. Para ponerlo en perspectiva, dado que Uruguay es un país de poco menos de 3,5 millones de habitantes, la tasa de muertes por 100.000 habitantes es de 0,6, de acuerdo con datos de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.).

En el Cono Sur, para ese mismo día, la tasa de muertes en Brasil era de 12,2, en Chile de 4,5, en Argentina 1,1 y en Paraguay 0,2, país que también viene siendo exitoso en su estrategia contra el coronavirus, aunque sí con cuarentenas obligatorias.  Ahora Uruguay está entre los países de la región que pueden “gestionar” la propagación del virus, dijo Marcia Castro, profesora de salud global en la Universidad de Harvard (EE.UU.). Tal es así que se han abierto las escuelas rurales en mayo y, de forma voluntaria con un esquema progresivo, están volviendo las clases en estos días el resto de los niveles educativos a lo largo de todo el país, con Montevideo y las universidades como últimos de la lista.

Desde abril volvió al trabajo el sector de la construcción y desde este mes el comercio, en general, se ha liberado, y las oficinas públicas han abierto. No obstante, en todos los casos se recomienda el uso de mascarillas, el respeto de la distancia social y se desaconseja el trabajo presencial de personas con factores de riesgo de salud. Con todo esto en mente, las familias y amigos ya se reúnen, aunque las tradicionales rondas de mate están desaconsejadas.

¿Pero cómo llegó hasta este punto? Alto acatamiento, los primeros casos de covid-19 en Uruguay se registraron el 13 de marzo con vector llegado de Milán (Italia), dos semanas después de que Lacalle Pou asumiera la presidencia. De inmediato el nuevo gobierno implementó medidas similares a las de otros países de la región, como Argentina y Perú: cerró fronteras y suspendió vuelos, clases, servicios religiosos y eventos multitudinarios como torneos de fútbol y conciertos. Pero nunca se decretó el confinamiento obligatorio de la población, incluso cuando figuras como el ex presidente Tabaré Vázquez, quien es médico de profesión, se expresaron a favor, lo que el tiempo demostró que estaba equivocado.

“Quien proponga seriamente el aislamiento social general debe estar dispuesto a aplicar las medidas que llevan al delito de desacato y que tienen una pena de prisión”, dijo Lacalle Pou en aquel entonces, agregó sin considerar que la población goce por alguna razón que deberá estudiarse más delante de un alto grado de resistencia a esta enfermedad.

La estrategia, fue apelar a la responsabilidad ciudadana. La gestión sanitaria del coronavirus por parte del gobierno de Luis Lacalle Pou ha contado con el apoyo del sistema político en general y la ciudadanía. El ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, aseguró que una de una serie de factores y medidas que han contribuido a los, hasta ahora, resultados positivos en el país, fue la conciencia de los uruguayos de la “virulencia” del coronavirus. Aunque no es obligatorio, la mayoría prefirió quedarse en casa y muchos comerciantes optaron por no abrir porque la gente no iría, especialmente al comienzo de la cuarentena. Esto fue visible aquí en Montevideo y también en el interior del país. Las encuestas realizadas mostraron que más del 90% de los uruguayos aceptaron la recomendación de quedarse en casa.

Sin embargo, las encuestas mostraron que, para los uruguayos, “la parte más difícil” era evitar las reuniones con amigos y familiares. Al comienzo de la cuarentena, el 84% había suspendido las visitas a personas cercanas, pero el porcentaje cayó recientemente al 63%, según cifras publicadas. La suspensión de clases fue una de las primeras medidas tomadas tras la llegada del nuevo coronavirus a Uruguay, pero las mismas ya se están retomando.

El senador opositor Carlos Mahía dijo que Uruguay “tomó buenas decisiones, todos los partidos políticos apoyaron las medidas sanitarias y la sociedad siguió” las iniciativas. “Existen diferencias con el gobierno”, agregó Mahía, pero en el área económica y no en la lucha contra el virus. La realidad está mostrando que pese a poner los intereses nacionales por delante la oposición no logra tener protagonismo y se utiliza cualquier detalle cotidiano para marcar presencia. Si bien acompañaron y estuvieron a la altura en referido a las decisiones de a la pandemia tratando de figurar y esconder las carencias que dejaron en sus 15 años de gobierno.

Una de las primeras medidas (y que sí fue apoyada por la oposición) fue la creación del Fondo Coronavirus, financiado principalmente por un recorte del 20% en los salarios del presidente, ministros, legisladores y otros empleados públicos superiores a US$1.800 por mes. A su vez, el gobierno apostó por pedir dinero a organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Andina de Fomento, con quienes lleva años de buenas relaciones.

Al contar con esas líneas de crédito de aprobación rápida y con condiciones favorables, Uruguay no ha tenido que depender de los volátiles mercados de bonos, como lo han hecho países como Paraguay o Perú. Lacalle ha dicho que “si se toman los recaudos, si se aplica el distanciamiento social y se usa tapaboca, salir no está desaconsejado” Todas estas inyecciones de dinero están siendo utilizadas para reactivar el empleo y la economía, y para fortalecer el sistema de protección social y de salud.

El sistema de salud según el Dr.Salinas Ministro de Salud, “la infraestructura y el sistema de salud de Uruguay también han sido decisivos para los resultados contra el coronavirus”. En el país, señaló, casi el 100% de la población tiene acceso al agua potable, fundamental para una de las principales barreras de protección: el lavado de manos.

“Nuestro sistema de salud universal es decisivo para los resultados que registramos”, agregó.

“Los sectores público y privado están integrados. Tenemos una fuerte presencia de médicos de familia, que incluye atención domiciliaria. También tenemos un sistema de emergencia prehospitalario en todo país”, continuó.

“Y desde nuestro sistema de salud, decidimos evitar en la medida de lo posible que un posible paciente vaya al hospital o alguna clínica. No queríamos que una persona que tenía un resfriado simple terminara contagiándose de covid-19”, explicó.

Las pruebas de coronavirus para casos sospechosos se realizan en los propios hogares.

“Nuestro sistema de salud universal es decisivo para los resultados que registramos”, dijo el ministro de Salud Pública de Uruguay, Daniel Salinas. Hasta el momento, se han procesado más de 41.000 pruebas en todo el país. Según el sitio Worldometer, en Uruguay la cantidad de pruebas por cada 1 millón de habitantes es alrededor de tres veces más que en Argentina, Brasil y Paraguay.Por otra parte, Salinas destacó las capacitaciones del personal de salud para evitar que se infecten: “No tiene sentido tener camas y respiradores si no hay recursos humanos”. Claro que no todo el éxito presente de Uruguay tiene que ver con la gestión de la crisis.

“Hay otros factores que colaboran al control del virus en Uruguay, que tiene que ver con las características demográficas del país, con una baja densidad de población y sin grandes urbes”, dijo el epidemiólogo Julio Vignolo, asesor del gobierno uruguayo, hace unos días atrás.

Además, como él mismo aclaró, no hay que ser triunfalistas: “Esto es día a día, hay que ser prudentes, cautos. El coronavirus vino para quedarse”

“Tenemos entendido que las medidas se irán monitoreando de forma constante para irlas ajustando en función al análisis de la evolución de la epidemia en Uruguay”.

Y agregó: “Hay que tomar en cuenta que Uruguay tiene fronteras amplias con Argentina y Brasil. En este último caso hay dos ciudades binacionales donde el riesgo de aparición de nuevos casos es muy alto por lo que ya establecieron la intensificación de las medidas necesarias”.

De hecho, las últimas muertes por covid-19, ambas del sábado pasado, ocurrieron en Rivera, una de estas dos ciudades bi nacionales y en Treinta y Tres hubo un nuevo foco de contagio sin muertes de momento. Por lo pronto, Lacalle Pou ha defendido la re apertura de actividades en el país: “Si se toman los recaudos, si se aplica el distanciamiento social y se usa tapaboca, salir no está desaconsejado”

Uruguay un país fuertemente ligado a situaciones que sin explicación lógica aparente logra sortear exitosa mente grandes rivales y otras veces hasta la misma muerte. Seguramente  Uruguay va a salir adelante en la pandemia del covid – 19 por su gente y su clase política, junta no mezclada y ya sin pandemia podrán volver priorizar sus intereses propios, pero ahora están primeros los intereses de la nación, y todos sin excepción están dando la talla.

Una nación singular, con un capital humano que pese a 15 años de degradación sistemática de los valores morales y cívicos por parte de la izquierda nauseabunda (especialmente en la gestión Mujica 2010-2015), la gran reserva moral de la gente heredada de sus antepasados de esta pequeña gran nación, volvió a esquivar a la muerte como sus jugadores en la final del mundial de 1950 a los rivales brasileros o como los muchachos del Old Christians, en 1972, cuando jugaron en la montaña a las escondidas con la muerte.

Los Uruguayos lo hicieron de nuevo!