Covid19: el intento Chino para sabotear la reelección de Trump

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El coronavirus nacido en Wuhan, China apunta cada vez más a los vínculos de la élite globalista con el Partido Comunista de ese país (PCC) y hace más creíble la existencia de una fusión con las grandes farmacéuticas.

Parece que no hay nada que el PCC no haga, y vemos lo mismo en muchas partes de su sistema, incluyendo el área de la medicina, donde alterar el genoma humano no se considera un gran problema.

Un aspecto crítico del control globalista es el cumplimiento y la aceptación por parte de la población de la medicina alopática y la ortodoxia médica, la dialéctica hegeliana fue un proceso crítico por el cual la élite gobernante estaba creando un problema, anticipando la respuesta de la población a la crisis y haciendo que la gente tomara conciencia de la necesidad de cambio.

A la gente le gusta esconder a sus ojos lo que no quiere ver, el nuevo coronavirus podría ser sólo otra prueba experimental de su sistema y nuestras reacciones. El virus de Wuhan parece casi un brillante ataque de bioingeniería a los EE.UU. con la intención de sabotear la reelección de Trump.

El PCC podría haber engendrado el virus en el laboratorio P4 de Wuhan, y luego se escondió detrás del escudo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para después aspirar todo el equipo de protección personal del mundo, y permitió que el virus se propagara más allá de sus fronteras.

También estamos siendo testigos de cómo el PCC tuvo un enorme impacto en la comunidad científica, las principales agencias de noticias y los medios de comunicación durante la pandemia. ¿Por qué se permite que esto continúe en los Estados Unidos?

En un artículo publicado en China, un representante del PCC de Beijing amenazó con imponer controles de exportación a los productos farmacéuticos, después de lo cual Estados Unidos estaría “inmerso en el poderoso mar del coronavirus”, al carecer de productos médicos.

Actualmente, no hay una vacuna aprobada para varios coronavirus, no tenemos aún una vacuna para el SARS y el VIH-SIDA, y ahora los hackers asociados con China están tratando de robar la propiedad intelectual de los EE.UU. para la investigación, tratamiento y pruebas del Covid19, advirtió el FBI.

El bloqueo de la pandemia, no se basa realmente en la ciencia ni en la política nacional, nos guiamos por personas que no tienen una base científica real para sus afirmaciones. Gran parte de nuestra política pública en la lucha contra la pandemia se basó en pruebas científicas falsas, y “las declaraciones absurdamente exageradas de los llamados moderadores científicos que condujeron al mayor desastre económico de la historia, causado por sí mismo”.

Obviamente, se utilizaron entonces datos erróneos, lo que llevó al pueblo americano a creer que esta pandemia de bioingeniería era mucho peor de lo que realmente es. La predicción errónea después del pronóstico, comenzando con el informe de OMS, fue una referencia que de ninguna manera justificó el cierre de los Estados Unidos, el modelo (ahora confirmado como un completo fraude) fue utilizado para persuadir al presidente Donald Trump de cerrar la economía de los país.

En una versión anterior del modelo imperial, por ejemplo, estimaba que el coronavirus sería tan severo como la gripe en cuanto a la necesidad de hospitalización de los infectados. Eso resultó ser incorrecto.

La última controversia se centra en la preocupación por el Centro de Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), que adulteró algunas estadísticas, como la tasa de mortalidad y el número de casos hasta en un 25%. En enero el director del CDC, Anthony Fauci nos dijo que no nos preocupáramos por el coronavirus, y que usar una máscara no tiene sentido. En su alocución en el Senado indicó, “que si nos abrimos demasiado rápido vamos a morir, y si no nos abrimos lo suficientemente rápido, la gente va a morir también”, lo que demuestra una completa contradicción.

Se supone que es ciencia, que debes ser transparente con tu razonamiento, pero no lo es “usa una máscara, no uses una máscara. No te preocupes por el coronavirus. Nunca reabran las escuelas hasta que tengamos una vacuna”. Son muchas posiciones y todas ellas muy diferentes.

La narrativa del PCC es que el virus se originó “en la naturaleza”. Y dice que la mejor evidencia muestra que el virus que está detrás de la pandemia no fue hecho en un laboratorio.

Sin embargo, el profesor francés Luc Montagnier, que compartió el Premio Nobel de 2008 por el descubrimiento del genoma del VIH, afirmó que el nuevo coronavirus había sido diseñado y creado por biólogos moleculares en un laboratorio. Montagnier deduce que un virus creado por el hombre cuyo genoma consiste en un “mecanismo de relojería de secuencias” e incluye elementos del VIH- no podría haber sido ensamblado por aficionados.

Este predicamento nos lleva inevitablemente a las conductas asociadas a la respuesta del coronavirus, como una política médica defectuosa, estadísticas del COVID-19 falsificadas, muertes sospechosas en hospitales, protocolos inseguros, y directrices con mensajes mixtos en constante cambio.

De los más de 3,6 mil millones de dólares anuales que se gastan en todo el mundo en servicios de salud, una cantidad incalculable se drena a través de la corrupción. Los grandes programas gubernamentales de salud invitan a la corrupción a gran escala.

Los conflictos de intereses juegan un papel, ya que los receptores de las subvenciones de investigación y los honorarios de consultoría recomiendan en contra de un medicamento más barato y de larga duración como la Hidrocloroquina (un medicamento contra la malaria) y “promueven medicamentos más nuevos y mucho más caros”, como el Remdesivir.

Las decisiones en materia de medicina suelen tomarse sin datos perfectos, pero los datos de que la hidrocloroquina es por lo menos un 91% eficaz en la curación de la fase inicial de COVID-19 son abrumadores.

Pero, el objetivo más importante de los globalistas es la puesta en marcha de un programa de vacunación obligatoria contra COVID-19 completo con “inmunidad”.

Los lazos de China con gran parte de la élite globalista occidental merecen una investigación más profunda porque los expertos advierten que la devastación causada por la pandemia de Wuhan ha expuesto la vulnerabilidad occidental al bioterrorismo y podría dar “luz verde” a los terroristas.

¿Tienen algunas élites y China un programa de respuesta a la pandemia que tiene más que ver con el gobierno y el liderazgo mundial que con la salud?