La Habana, 29 jul.- Cuba retrasará a mayo de 2021, a causa de la crisis del coronavirus, la presentación de la resolución que cada año lleva ante la Asamblea General de Naciones Unidas para reclamar el levantamiento del embargo que Estados Unidos mantiene sobre la isla desde hace 60 años.

“Esta decisión responde, únicamente, a las consecuencias epidemiológicas generadas por la pandemia de la COVID-19 y su impacto directo y práctico en los trabajos en la sede de la ONU”, señaló este miércoles la viceministra cubana de Relaciones Exteriores, Anayansi Rodríguez Camejo.

En una declaración sin preguntas leída ante la prensa, la diplomática reafirmó que “mientras persista el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, que lejos de levantarse como reclama la comunidad internacional, se ha recrudecido incluso en estos tiempos de pandemia, Cuba no dejará de denunciar esta política en todos los escenarios posibles”.

INCERTIDUMBRE EPIDEMIOLÓGICA

Rodríguez Camejo recordó que la resolución que su país lleva cada otoño ante la ONU desde 1992, y que no tiene carácter vinculante, “año tras año ha contado con el apoyo de la comunidad internacional, que de manera casi unánime pide el levantamiento” del embargo.

Sin embargo, para otoño de este año no se puede predecir en qué situación epidemiológica se encontrará la ciudad de Nueva York: “más bien los pronósticos indican que habrá un repunte de la enfermedad, por lo que se continuarían aplicando las medidas sanitarias y epidemiológicas en la sede de las Naciones Unidas que, entre otras cuestiones, limitan al mínimo la presencia de delegaciones en sus instalaciones”, indicó.

Con el cambio de fecha, la isla caribeña espera “garantizar el buen desarrollo del debate y de la votación, cuyos positivos resultados son seguidos con mucha atención por el pueblo cubano y la comunidad internacional”.

La vicecanciller confió en que Cuba logrará el “sostenido y abrumador apoyo de la comunidad internacional” en mayo del año que viene, cuando la resolución será presentada “por vigésima novena ocasión consecutiva”.

UN RESPALDO MAYORITARIO

En las casi tres décadas que lleva presentando esta iniciativa ante la ONU, la isla ha logrado un apoyo mayoritario en su condena a las sanciones unilaterales que Washington mantiene desde hace sesenta años y que la Administración de Donald Trump ha endurecido desde su llegada al poder.

Tradicionalmente solo EE.UU. y algunos de sus aliados, como Israel, han votado en contra de la resolución, aunque en 2016, durante la etapa de “deshielo” diplomático con Barack Obama en la Casa Blanca, Washington se abstuvo. La llegada de Donald Trump supuso el regreso al voto en contra.

La votación más reciente, en noviembre del año pasado, se saldó con el respaldo de 187 de los 192 países miembros.

Las novedades en esta ocasión fueron el voto en contra de Brasil y la abstención de Colombia como reflejo del deterioro de sus relaciones con Cuba tras asumir la presidencia de esos países Jair Bolsonaro e Iván Duque, respectivamente.

El Gobierno cubano divulga cada año un informe en el que cifra las pérdidas ocasionadas por el embargo de EE.UU. desde 1960, y que en 2019 sumaban 138.843 millones de dólares a precios corrientes y 922.630 millones a precios constantes, según sus cálculos.