Kabul, 11 sep.- Las esperadas conversaciones intraafganas de paz entre los talibanes y Kabul comenzarán finalmente este sábado en Doha después de sucesivos retrasos, un proceso histórico que busca poner fin a casi dos décadas de guerra en Afganistán.

El avión con los miembros de la delegación afgana, que incluye a los 21 miembros del equipo negociador con representantes de varias corrientes políticas y otros sectores, partió a primera hora de la tarde local del aeropuerto internacional Hamid Karzai de Kabul.

Al frente de la delegación está el presidente del Consejo Superior para la Reconciliación Nacional, Abdullah Abdullah, que se mostró exultante en las escalinatas del avión antes de embarcarse rumbo “a la amigable Catar para participar en la histórica ceremonia inaugural de las conversaciones intraafganas”.

“Esperamos (…) entablar conversaciones sustantivas con los talibanes para poner fin a años de guerra y agonía sufridos por nuestro pueblo. Sobre la base de los principios religiosos, los valores humanos y nuestros intereses compartidos, todos buscamos una paz justa, duradera y digna”, aseguró Abdullah en un comunicado.

En lo que se presupone será un largo proceso, el equipo negociador estará dirigido por Mohammad Masoom Stanekzai, asesor del presidente afgano, Ashraf Ghani, y exdirector de la principal agencia de inteligencia afgana, el Directorio Nacional de Seguridad (NDS).

Otros de los enviados que representan la posición del Gobierno en este proceso de diálogo en Doha son el viceministro para la Paz, Sadat Mansoor Naderi, y el presidente de la Comisión Independiente de Reforma Administrativa y Servicio Civil, Ahmad Nader Nadery, a los que se unen académicos como Mohammad Amin Ahmadi, o el miembro del partido opositor Jamiat-e Islami Abdul Hafiz Mansoor.

“Vamos a decir a los talibanes que no ganarán a través de la guerra. Afganistán es un hogar compartido por todos, venid a allanar el terreno para la reconciliación, venid a resolver los problemas a través de las conversaciones”, aseguró Mansoor al canal local Tolo poco antes de embarcar.

REPRESENTACION FEMENINA

A diferencia de lo que sucede en el bando talibán, el equipo negociador enviado por Kabul lo integran también cuatro mujeres: la exvicepresidenta del Alto Consejo para la Paz y miembro de la perseguida etnia Hazara Habiba Sarabi; la ex directora jefe de la Sociedad de la Media Luna Roja Afgana, Fatema Gailani; la exdiputada y activista Sharifa Zormati Wardak; y la líder del Partido Movimiento de Cambio para Afganistán, Fawzia Koofi.

Koofi reconoció en el aeropuerto a Tolo que las negociaciones intraafganas seguramente acaben siendo “muy complicadas”, pero eso no debe impedir que todos los aspectos de la guerra afgana sean considerados en las conversaciones.

La salvaguarda de los derechos alcanzados por las mujeres desde la caída en 2001 del régimen talibán, que sacó a las niñas de las escuelas y relegó a las esposas al interior del hogar, será uno de los puntos más importantes en el proceso negociador.

INICIO DE LAS CONVERSACIONES

Después de meses de continuos retrasos en el inicio de las conversaciones intraafganas, que debían haber comenzado en marzo tras la firma del histórico acuerdo entre Estados Unidos y los insurgentes en Doha el 29 de febrero, los talibanes anunciaron ayer que el sábado comenzarían en Catar las negociaciones.

Este proceso se fue retrasando de manera sucesiva por la falta de acuerdo entre el Gobierno afgano y los insurgentes en un punto clave firmado en febrero en Doha: la liberación de 5.000 prisioneros talibanes y otro millar de las fuerzas de seguridad afganas.

Los insurgentes afirmaron a finales de julio que habían completado la liberación del millar de efectivos afganos a los que les obligaba el acuerdo.

Pero este polémico intercambio ha estado plagado de reticencias desde el principio, con ambas partes acusándose mutuamente de irregularidades y múltiples parones.

El Gobierno afgano se mostró especialmente reticente a poner en libertad al último grupo de 400 talibanes, a los que consideraba peligrosos, y pidió además la excarcelación de un grupo de militares afganos, 22 según fuentes oficiales.

La semana pasada, los militares afganos fueron finalmente liberados, al tiempo que el Gobierno excarcelaba a la mayoría de los últimos 400 talibanes, a excepción de unos seis que mantuvieron retenidos por presiones diplomáticas de Francia y Australia.

Sin embargo, varios medios locales informaron ayer del traslado de esos últimos insurgentes a Doha, retirando el último escollo a las conversaciones, a pesar del malestar de Francia.

“Francia reafirma su más firme oposición a la liberación de los condenados por cometer delitos contra ciudadanos franceses, en particular soldados y trabajadores humanitarios”, aseguró hoy en un mensaje en Twitter la embajada francesa en Kabul.

Con el inicio de este proceso se espera poner fin a casi dos décadas de guerra en Afganistán, que comenzó con la caída del régimen talibán tras la invasión estadounidense como reacción a los ataques del 11-S en Estados Unidos, que hoy cumplen 19 años.