Washington, 13 jul.- Estados Unidos declaró formalmente “ilegales” este lunes prácticamente todos los reclamos chinos de soberanía en el Mar de China Meridional, en una escalada en la política de rechazo de Washington a los avances de Pekín en ese espacio estratégico lleno de disputas territoriales.

“Dejamos claro que los reclamos de Pekín sobre recursos lejanos a la costa en la mayoría del Mar de China Meridional son completamente ilegales, como también lo es su campaña de intimidación para controlarlos”, dijo el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, en un comunicado.

China reclama casi la totalidad del Mar de China Meridional, un espacio estratégico clave para el comercio internacional y rico en recursos naturales, que también reivindican parcialmente Brunei, Filipinas, Malasia y Vietnam.

Aunque Estados Unidos ya había expresado su rechazo a la mayoría de los reclamos de soberanía de China en la región, su postura diplomática oficial era la de insistir en que las disputas marítimas en la zona debían resolverse pacíficamente entre las partes implicadas.

El comunicado de Pompeo marca la primera vez que EE.UU. declara formalmente su rechazo a la mayoría de los reclamos de soberanía chinos, hasta el punto de detallar los perímetros que considera fuera del control legítimo de China.

“El mundo no permitirá que Pekín trate el Mar de China Meridional como su imperio marítimo”, subrayó Pompeo.

La nueva postura de EE.UU. no se aplica a los territorios situados por encima del nivel del mar, pero sí rechaza todo reclamo chino sobre las áreas marítimas cubiertas por un fallo de 2016 de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya (CPA), que dio la razón a Filipinas en su disputa con China, pero que Pekín no reconoce.

Pekín “no puede hacer un reclamo marítimo legal” sobre zonas que la CPA consideró que formaban parte de la zona económica exclusiva de Filipinas, lo que invalida su reivindicación de soberanía sobre el atolón de Scarborough, el arrecife Mischief o el banco de arena Second Thomas, afirmó el titular de Exteriores estadounidense.

Además, “como Pekín no ha presentado un reclamo marítimo legítimo y coherente en el Mar de China Meridional, Estados Unidos rechaza cualquier reclamo de la República Popular de China sobre aguas que estén a más de 12 millas náuticas (22 kilómetros) del mar territorial derivado de islas que reclame en las islas Spratly”, agregó.

Las islas Spratly son un grupo de más de 750 arrecifes, islotes, atolones y cayos cuya soberanía reclaman total o parcialmente tanto China y Filipinas como Brunei, Malasia, Taiwán y Vietnam.

En concreto, Washington rechaza cualquier reclamo chino “en las aguas que rodean el banco de Vanguard (cerca de Vietnam), los bancos de Luconia (cerca de Malasia), las aguas en la zona económica exclusiva de Brunei y Natuna Besar (cerca de Indonesia)”, además de en el banco de James, cercano a la costa de Malasia.

Pompeo subrayó que el objetivo estadounidense en la región es “preservar la paz y la estabilidad, defender la libertad de los mares de acuerdo a la ley internacional y mantener el flujo comercial sin impedimentos”, y denunció la “amenaza sin precedentes” que China, con su “actitud depredadora”, supone para esos valores.

La declaración de Washington promete tensar todavía más la relación con Pekín, muy debilitada ya por las acusaciones mutuas relacionadas con la pandemia de la COVID-19, la aprobación de la nueva ley china para Hong Kong y la guerra comercial.

Sin embargo, no está claro que el anuncio pueda tener un impacto más allá del aumento de tensión, ya que -aunque patrulla desde hace décadas el Mar de China Meridional y lleva a cabo ejercicios militares- EE.UU. no tiene ningún reclamo propio sobre las aguas y no forma parte de la convención de la ONU sobre derecho marítimo.