A decir verdad, no es que se pueda afirmar que los Borbones hayan tenido una capacidad de aguante en cuanto a que cuando las cosas se “torcían” en España, no dudan en abandonar la tierra patria para exiliarse voluntariamente fuera de España.

Fue el caso de Fernando VII cuando quiso arrebatar el trono español a su padre Carlos IV una vez las tropas francesas de Napoleón habían ocupado España. Lo mismo sucedió con su hija Isabel II cuando en 1868 la revolución llamada “la Gloriosa” o la “septembrina” dio con los huesos (y las carnes” de Isabel II en París exiliada voluntariamente) dando paso al sexenio democrático.

Posteriormente poco se puede decir de Amadeo I de Saboya que huyó de España y de los españoles. Duró poco la primera República Española que, una vez fracasada hizo que se restaurarse de nuevo la Dinastía Borbónica con Alfonso XII. Murió joven este Borbón, por lo que no tuvo tiempo de traiciones ni “borboneos”.

Es indiscutible que la Historia de España se repite una y otra vez ¿1931 se estaría convirtiendo en otra realidad en el 2021?

Solo hay que ir comprobando con la rapidez con que se producen los acontecimientos políticos en España con un Rey, Felipe VI, que si no pone fin a su falta de acción y negligencia en defender los intereses del Estado Español y de los españoles, tiene toda las características para convertirse en el Alfonso XIII del siglo XXI.
Bien podía Felipe VI hacer honor a su cargo, que si bien ha sido heredado por vía espermática, no deja de ser el Jefe del Estado español y el Capitán General de las Fuerzas Armadas.

No hay que olvidar que tan traidor es el que traiciona como el que, con su inercia, permite que el traidor, Pedro Sánchez, consiga sus propósitos, la destrucción de España.

Cómo es posible que Felipe VI siga sin hacer uso de las prerrogativas que le confiere el artículo octavo de la Constitución de 1978, teóricamente, todavía vigente, permitiendo la destrucción de España por políticos cobardes, separatistas, internacionalistas y traidores.

Estamos seguros que tanto las Fuerzas Armadas como la Policía Nacional y Guardia Civil están esperando simplemente la invocación de dicho artículo 8º de la Constitución Española para ponerse al servicio de la Corona y una vez más, salvar a España de la canalla, presidida por el cobarde y traidor de Pedro Sánchez y del proxeneta, compañero de aventuras de narcotraficantes, espía de los iraníes, confidente de todos los enemigos de España, el “insigne” amigo y cómplice de terroristas como es Pablo Iglesias.

Si Felipe VI sigue los pasos de su bisabuelo, Alfonso XIII y se marcha, abdicando, que sepa que España nunca más eligiría un Borbón para regir sus destinos.

Alfonso XIII, para excusar y justificar su cobardía, indicó que renunciaba al trono para evitar una lucha de sangre entre españoles. ¿Lo consiguió con su renuncia? Con su abdicación, ¿se evitó la sangrienta Guerra Civil del 36 al 39?, o tal vez con su abdicación ¿dio impulsos a ella? O quizá, tal vez, lo que consiguió con ello es envalentonar a los cobardes y traidores enemigos de España, tal y como está haciendo el Rey Felipe VI con su silencio ante el ataque a los derechos fundamentales de los Españoles.

El Rey Felipe VI con sus dos hijas y su esposa y madre, podrán irse de España, pero ¿a dónde irán los millones de Españoles que no desean, no quieren y no han votado por un Gobierno encabezado por Sánchez e Iglesias, que en otro Estado que no fuere el español de ahora, estarían en prisión o tal vez corriendo la misma suerte de Companys?.

Una vez más, ¿se va a repetir en España lo que ocurrió en 1936 que tuvieron que ser alemanes e italianos los que acudieron para ayudar a un bando y la antigua Unión Soviética, con sus comisarios políticos y sus Checas lo que vinieran a ayudar al otro?

Ahora, ¿tendrían que ser EE.UU. por un lado y por el otro Irán, Venezuela, Cuba y China?

¿No son los españoles valientes para saber sacar del poder ilegítimamente conseguido, con el voto de partidos políticos separatistas y traidores que como Bildu, son simplemente un instrumento político de terroristas, asesinos y cobardes o necesitaremos de ayuda extranjera para resolver los problemas de España?.

¿Cómo es posible que un Partido como el PSOE, que compra el voto con los erarios del Estado, como consecuencia de los grandes impuestos, sea el que mantenga, cada vez con más frecuencia, a traidores y cómplices de terroristas y narcotraficantes, tales como Sanchez y Zapatero a cargo de los destinos de España?

Es evidente que con traidores como Sánchez e Iglesias no hay forma de diálogo.

Solo entienden un lenguaje, LA FUERZA.

Démosle la Fuerza con la implementación del artículo octavo de la Constitución.

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