El proceso electoral arranca en Irán con varios militares como candidatos

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Teherán,   El registro de los candidatos a las presidenciales de Irán comenzó este martes, a poco más de un mes de las elecciones, en las que el actual mandatario, Hasan Rohaní, no puede revalidar el cargo y varios militares aspiran a sustituirle.

A la sede del Ministerio del Interior, en el centro de Teherán, llegaron desde primera hora de la mañana numerosos aspirantes a la Presidencia, en un proceso que se prologará hasta el próximo sábado y que supone el pistoletazo de salida para los comicios del 18 de junio.

Las figuras más destacadas que presentaron en esta jornada sus candidaturas fueron Said Mohamad, un militar que dirigía hasta hace poco el mayor conglomerado de construcción e ingeniería de la Guardia Revolucionaria; y el general y exministro de Defensa Hosein Dehqan.

Mohamad afirmó en declaraciones a los periodistas que “es necesario que ocurra un gran cambio en la sociedad” e instó a una “máxima participación” en las presidenciales para llevar a cabo esa transformación.

Presencia militar y conservadora

También indicó que participa en el proceso “de forma independiente”, sin el respaldo de ninguno de los principales bloques políticos del país: los conservadores y los reformistas.

“No quiero ese apoyo porque el país ha sufrido los mayores golpes debido al ambiente político bipolar. Nuestra base es la meritocracia”, subrayó Mohamad, quien se define como “un pequeño soldado”.

Ante el récord de aspirantes con antecedentes militares en esta cita electoral, muchos temen que la tradicional bipolaridad entre reformistas y conservadores derive en una división entre candidatos civiles y uniformados.

Otros recelan de la postura de los militares en la esfera internacional, en un momento de negociaciones para salvar el acuerdo nuclear de 2015 y para lograr que Estados Unidos levante sus sanciones contra Irán.

Mientras Mohamad abogó por el equilibro entre Occidente y Oriente, Dehqan fue más contundente al aseverar que no aceptará “negociaciones erosivas” y que su programa “se basará en la interacción con países amigos y musulmanes”.

Diversas personalidades han anunciado hasta ahora su intención de concurrir a los comicios, principalmente del bloque conservador, mientras que los moderados y reformistas parecen por el momento “huérfanos” de candidatos de peso. Rohaní no puede optar a la reelección al haber cumplido ya el máximo de dos mandatos.

Un nombre que sonó hoy con fuerza como posible candidato, aunque él no se ha pronunciado al respecto, fue el del clérigo ultraconservador Ebrahim Raisí, actual jefe del Poder Judicial y rival de Rohaní en las últimas presidenciales de 2017.

De hecho, un miembro de la junta ejecutiva del Consejo de Unidad de los principalistas (conservadores), Mohamad Yavad Mohamadí Nuri, adelantó que al menos cinco candidatos importantes a la Presidencia se retirarían en el último momento a favor de Raisí.

Al margen de los aspirantes conocidos, numerosos rostros anónimos se asomaron en esta primera jornada de registro por el Ministerio del Interior, decorado para la ocasión con carteles del líder supremo, Alí Jameneí, y del fundador de la República Islámica, Ruholá Jomeiní.

La fotografía de estos dos líderes lucía por ejemplo en la vestimenta de un clérigo que se apuntó como candidato. Otros de los aspirantes hicieron el símbolo de la victoria y mostraron a la prensa sus documentos de identidad.

Los nuevos requisitos

Es habitual que en Irán se registren como candidatos numerosas personas ajenas a la política. En las presidenciales de 2017 hubo, por ejemplo, unos 1.600 aspirantes, aunque menos de una decena fueron calificados por el Consejo de Guardianes o Constitucional.

Este poderoso organismo tiene, tras el fin del proceso de registro, entre cinco y diez días para evaluar las candidaturas y calificar a aquellas personalidades que considere óptimas para la Presidencia, cuyos nombres anunciará el 26 o el 27 de mayo.

Con el fin de evitar la avalancha de candidaturas de otras ocasiones, el Consejo Constitucional ha especificado de cara a estas elecciones una serie de requisitos: edad (entre 40 y 75 años), estudios (mínimo un máster) y experiencia en altos cargos políticos o militares de al menos cuatro años, entre otros.

Esta nueva normativa ha despertado cierta controversia en el país e incluso las críticas de Rohaní, quien ayer dijo que el Consejo Constitucional no puede dictar este tipo de normativa y urgió al Ministerio del Interior a “actuar de acuerdo con las leyes vigentes”.

Al respecto, el portavoz del Consejo Constitucional, Abás Alí Kadjodaí, aseguró hoy en una entrevista con Efe que se trató de “un malentendido” con el presidente y que ellos en ningún caso pretenden legislar y solo han cumplido con su función supervisora.

“Desde la Revolución Islámica y hasta la actualidad, no tuvimos condiciones para el registro de candidatos en las elecciones presidenciales, mientras que sí había para las municipales o parlamentarias. Esto motivó que se registraran personas que realmente no cumplían con ningún requisito para ser presidente”, justificó.

Por ello, ahora han propuesto unas condiciones durante el proceso de registro al Ministerio del Interior con el fin de que en la etapa de la revisión final de las candidaturas el Consejo de Guardianes “pueda cumplir de modo más fácil con su deber”.

Preguntado por el posible índice de participación, Kadjodaí señaló que esperan más de un 60 %. Una masiva afluencia a las urnas es un medio fundamental de legitimación para el régimen teocrático iraní, más en una votación como la de este año, precedida de varias olas de descontento popular debido a la crisis económica.