El pueblo peruano vota, pero el congreso elige

0
112
El Ejecutivo peruano cree que recibirá "toda la confianza" en la moción en el Congreso

A solo 20 meses de haber asumido la presidencia de Perú, el presidente electo por la ciudadanía Pedro Pablo Kuczynski presentó su dimisión. El mandatario ha sido relacionado con varios escándalos, en concreto con el caso Odebrecht (comisiones ilegales de una constructora brasileña a escala continental) y con una presunta compra de votos. A esto se le ha sumado la presión parlamentaria ejercida por la oposición fujimorista.

Kuczynski dimitió, un día antes de que el Parlamento votara su destitución. Se trataba de la segunda moción de este tipo en apenas tres meses. La renuncia presidencial constituye un duro golpe a la institucionalidad de país.

La salida de Kuczynski de la Casa de Pizarro ahonda todavía más una dinámica de decadencia política iniciada en 1990, cuando Alberto Fujimori venció en las urnas a Mario Vargas Llosa. Lejos de regenerar el país, Fujimori protagonizó en 1992 un autogolpe e instauró un régimen caracterizado por la corrupción y la violación de los derechos humanos.

La democracia fue recuperada en 2001, pero la lista de mandatarios desde entonces presenta una panoplia de escándalos: Alejandro Toledo, ha huido a EE. UU. y está en busca y captura; Alan García fue presidente dos veces y en ambas resultó salpicado por casos de corrupción; Ollanta Humala tuvo en prisión por la misma razón. Kuczynski ha dimitido bajo la misma acusación.

Además, en Perú todavía se deja sentir el influjo de Fujimori a través de la figura de sus herederos políticos y físicos: sus hijos Keiko y Kenji. Keiko es la lideresa de la oposición con un discurso populista y destructivo. Y al estilo de su padre sigue chantajeando con vídeos a sus rivales políticos. Kenji pactó con Kuczynski el indulto del exdictador a cambio de 10 votos que evitaron que el presidente cayera en diciembre.

Luego le tocó al vicepresidente Martín Vizcarra la difícil pero imprescindible tarea de devolver a los peruanos la confianza en sus instituciones democráticas.

Pero el pleno del Parlamento declaró la “permanente incapacidad moral” del mandatario en el juicio político abierto contra él, que se produce cinco meses antes de las elecciones generales en el país.

La llamada “moción de vacancia” salió adelante con 105 votos a favor, 19 en contra y 4 abstenciones, superando el número de apoyos exigidos por la Constitución (87 de 130 diputados).

La iniciativa fue impulsada por las acusaciones de corrupción contra el presidente por supuestos hechos acontecidos en su etapa como gobernador de la región sureña de Moquegua (2011-2014).

Vizcarra defendió su inocencia antes y después de la votación en el Congreso, asegurando que “no existe prueba de flagrancia de un delito”.

Y ahora asumió Manuel Merino, extitular del Congreso unicameral de Perú, asumió como presidente del país luego de la decisión parlamentaria de destituir al mandatario Martín Vizcarra.

Merino se convirtió en el tercer presidente de Perú desde 2016, reflejo de la fragilidad institucional que caracteriza al país, y ratificó que “se respetará el cronograma electoral” que indica que habrá comicios el próximo 11 de abril.

El flamante presidente se reunió primero con los comandantes generales de las fuerzas Armadas, quienes le expresaron su respaldo, y después recibió la banda presidencial de mano de Luis Valdez, que se convirtió en titular interino del Congreso.

En el inicio de la sesión, tras certificar la existencia de quórum, se leyó el artículo 115 de la Constitución peruana que menciona la línea de sucesión presidencial y que legaliza al hasta ahora titular del Parlaento a reemplazar al jefe de Estado ante “un impedimento temporal o permanente”.

Afuera del Congreso, ubicado en el centro de Lima, hubo protestas contra la asunción de Merino bajo la consigna “No a la vacancia presidencial” y la policía acordonó el perímetro del edificio en el que funciona el órgano legislativo.

“Asumo con honor y alta responsabilidad el rol de la Presidencia. Es un momento difícil para el país. La población nos mira con expectativas y a la vez con preocupación”, indicó Merino en su primer discurso como mandatario. “Es innegable que enfrentamos una crisis y la tarea es que vamos a actuar con madurez”, añadió.

Vizcarra, que niega los cargos, descartó iniciar acciones legales para resistir la decisión del Parlamento y dijo que se marchaba de inmediato del Palacio de gobierno a su vivienda particular.

“Salgo del Palacio de Gobierno como entré hace dos años y ocho meses: con la frente en alto”, rodeado de sus ministros, en el patio de la casa de Gobierno.

“Me voy con la conciencia tranquila y el deber cumplido”, agregó Vizcarra, quien gozó de niveles récord de popularidad en sus 32 meses de gobierno, lo que se reflejó con marchas y cacerolazos en su apoyo en Lima y otras ciudades tras ser destituido.

Un sector de la población considera la decisión del Parlamento como un golpe de Estado, y cientos de manifestantes tomaron anoche el centro de Lima para denunciar esta situación.

La moción de destitución fue aprobada por 105 votos a favor, 19 en contra y cuatro abstenciones, superando ampliamente los 87 votos necesarios.

Merino, un político de bajo perfil y de 59 años que es casi desconocido para los peruanos, tomó las riendas del país hasta completar el mandato actual, el 28 de julio de 2021.

Ingeniero agrónomo y ganadero, Merino se hizo con un escaño en los comicios legislativos extraordinarios de enero, convocados por Vizcarra tras disolver constitucionalmente el Congreso el 30 de septiembre de 2019.

Su elección como jefe del Parlamento fue impulsada por la bancada de Acción Popular, el partido de centroderecha al que pertenece desde hace 41 años y primera minoría en el cámara.

Vizcarra tuvo un destino similar al de su predecesor, Pedro Pablo Kuczysnki (2016-2018), quien no pudo completar su mandato al verse forzado a dimitir por presiones del Parlamento.

La Fiscalía debería abrir una investigación a Vizcarra por las denuncias sobre los supuestos sobornos cuando era gobernador, ahora que perdió su inmunidad tras ser destituido.

El sistema peruano no le garantiza al pueblo que la elección que realiza se respeta por el período elegido, sino que el parlamento puede cambiar esa voluntad a su antojo. Hoy a menos de una semana de haber votado la vacancia hay parlamentarios que votaron están declarando que fueron engañados para lograr el voto, o son muy incapaces o son unos cínicos de categoría mundial.

El Perú se merece una reforma constitucional que permita se cumpla la voluntad popular y no la de una pequeña porción que está en un 70% con problemas con la justicia.