Guatemala cayó en las garras del Grupo de Puebla

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El presidente de Guatemala no ve rompimiento constitucional en pugna de cortes

Guatemala vivió el sábado una intensa jornada de protestas que dejó heridos, arrestos y un incendio en las instalaciones del Congreso de la República, la institución en el centro de la tormenta, así como pasó en Chile, EE.UU., y Perú muy similar el modus operandi, estas revueltas tienen el sello del Grupo de Puebla, que utiliza la más mínima chispa para provocar un incendio.

¿Quién país seguirá en la lista?

El fuego fue provocado por un grupo de encapuchados que logró ingresar a la sede del Legislativo después de romper puertas y ventanas.

El incendio, que pudo ser apagado en cuestión de minuto, afectó algunas oficinas, incluyendo mobiliario y archivos.

Pero los legisladores no estaban sesionando cuando se produjo la incursión, que fue condenada tanto por el gobierno como por los organizadores de las protestas, que no se limitaron a la capital guatemalteca.

Fueron varias las ciudades del país donde se registraron movilizaciones en descontento por el presupuesto nacional para el año 2021, aprobado durante la semana por la mayoría oficialista.

Según sus críticos, este fue negociado sin la necesaria transparencia, compromete la disciplina fiscal requerida para mantener la estabilidad macroeconómica y no responde a las verdaderas necesidades de los guatemaltecos.

Entre otras cosas, el presupuesto reduce las partidas para salud y protección social, destinando menos recursos para la prevención de la desnutrición, la atención materno-infantil y el tratamiento del cáncer, entre otros rubros.

También contempla una reducción en las partidas para la universidad pública y el poder judicial, al tiempo que destina 100 millones de quetzales (más de US$12 millones) para una nueva sede del Congreso.

Pese a que el incidente fue breve, algunas oficinas del Legislativo fueron incendiadas.

La oposición dice que el presupuesto prioriza los grandes proyectos de infraestructura que serán manejados por compañías con conexiones gubernamentales y pasa por alto el impacto social y económico de la pandemia Covid-19.

Otra de las quejas es que el Legislativo hizo ajustes presupuestarios a espaldas de un país ocupado en lidiar con las secuelas de dos grandes huracanes (Eta e Iota), además de la pandemia de coronavirus.

Tensión en aumento, el manejo de las protestas por parte de las fuerzas del orden también ha sido objeto de críticas, con la Procuraduría de Derechos Humanos denunciando “abusos” que, en su opinión, ameritarían la destitución del ministro de Gobernación y el jefe de la Policía.

La actuación de las fuerzas del orden también ha sido criticada.

En sus reportes preliminares los cuerpos de socorro indicaban que al menos 20 personas habían sido atendidas por heridas, y docenas afectadas por los gases lacrimógenos, sin que se registraran muertos, según datos oficiales.

Mientras que el Organismo Judicial informó de la detención de 22 personas por diversos motivos durante las manifestaciones.

Por su parte, el presidente Alejandro Giammattei prometió castigo para los responsables de la irrupción en la sede del Legislativo.

“Reitero que se tiene el derecho de manifestar conforme la ley. Pero tampoco podemos permitir que se vandalice con la propiedad pública o privada. Al que se le compruebe su participación en estos hechos delictivos les caerá todo el peso de la ley”, escribió en su cuenta de Twitter.

Giammattei tampoco se ha mostrado especialmente dispuesto a modificar el presupuesto.

La tarde del viernes el mandatario lo defendió durante una comparecencia pública, argumentando que representa un menor endeudamiento que el de 2020, y dijo que no iba a vetarlo.

Y las autoridades guatemaltecas necesitan aprobar las nuevas cuentas fiscales antes del próximo 30 de noviembre pues, de lo contrario, entrará en vigor automáticamente un presupuesto similar al de 2020.

Luego del incendio en el Congreso, los manifestantes se enfrentaron a la policía en la Plaza de la Constitución.

La crisis, sin embargo, ha dejado a la vista las fracturas dentro del Ejecutivo guatemalteco.

El mismo viernes el vicepresidente Guillermo Castillo hizo público su desacuerdo y le pidió a Giammattei que vete la ley fiscal, además de proponerle la renuncia de ambos.

“Con mucha claridad le he manifestado al presidente que las cosas no están bien”, dijo Castillo.

Y después de los sucesos del sábado, la presión solamente puede aumentar, y seguir generando más disturbios y revueltas sociales.

El “timming” de estos sucesos es llamativo, coinciden con una secuencia que comenzó en Chile, EE.UU. siguió con Perú y ahora Guatemala. Da la impresión de que se sigue un plan, con un calendario ordenado, donde podría estar atrás el Grupo de Puebla ya que este modus operandi es parte de su plan de acción.