San Salvador, 23 sep.- La economía de El Salvador, la que seguramente será la más golpeada de Centroamérica a causa de la pandemia del coronavirus, es “efervescente” por el esfuerzo de las micro, pequeñas y medianas empresas, rubro al que “se le debe poner la lupa y apoyar para sacar al país adelante”, dijo en una entrevista con Efe el empresario Eduardo Cader.

El Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) estima que El Salvador concluirá 2020 con una deuda cercana al 92,1 % del producto interno bruto (PIB), seguido de Costa Rica con el 67,2 % y Panamá con el 56,2 %.

Para Cader, presidente de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), “así como vamos creciendo en el endeudamiento, así crece el serio compromiso de hacer honor a las deudas que contrae el país, eso no será fácil y quien termina pagando es el salvadoreño con sus impuestos”.

“La cifra (de la deuda) es tan alta que tendrán que correr algunos años para que eso se resuelva”, subrayó.

La economía del país centroamericano estuvo parada casi totalmente por al menos cinco meses debido a las medidas impuestas por las autoridades de Gobierno para evitar la propagación del COVID-19, situación que dejará aún más empobrecida a la nación.

A seis meses del primer contagio de coronavirus, El Salvador acumula 27.954 positivos de la COVID-19, de los que 5.022 casos se encuentran activos, 819 fallecidos y 22.113 personas han sido dadas de alta.

LAS CONSECUENCIAS DE LAS MEDIDAS

Cader señaló que la “industria ha pasado por un período difícil durante estos seis meses, ya que hubo situaciones variadas, conflictivas y complicadas”.

Indicó que aunque “algunas” empresas funcionaron a plenitud durante el confinamiento por el rubro al que se dedican -alimentos, envasadoras de agua y química farmacéutica-, “las empresas de un sector diferente cerraron y están queriendo cumplir con la obligación de pagar a los empleados sin tener ingresos”.

“Muchas empresas llegaron al momento de la quiebra, momentos de angustia que no les permitieron regresar, llegar a la orilla y se ahogaron en plena situación”, manifestó.

El industrial apuntó que “la vivencia que se dio con la dificultad del transporte público complicó las operaciones de las empresas que continuaron porque generó un incremento de costos para las empresas que tuvieron que contratar el transporte para los empleados que necesitaban para operar”.

Además, señaló que el cierre del aeropuerto complicó que técnicos de otros países, que tenían que venir a trabajar en el mantenimiento de equipos, “se vieron imposibilitados de llegar acá (a El Salvador)”.

“Es toda una serie de dificultades que se dieron, pero los salvadoreños somos combativos, necios, persistentes y poco a poco vamos caminando a la recuperación”, acotó.

EL DESEMPLEO

Cader dijo que, por el momento, no es posible saber el número de empresas que han cerrado porque el dato “está variando”.

No obstante, apuntó que en el sector industrial, que a junio del presente año tenía un registro de 170.000 trabajadores, se han perdido al menos 24.000 empleos.

Indicó que “el sector que más ha sufrido, y que es el más importante en términos de industria en El Salvador, es el textil y confección, que contaba con 66.000 empleados y se perdió el 16,9 % de empleos, alrededor de 13.500 trabajos”.

“El desempleo se va a seguir dando porque hay empresas que no van a abrir y eso ya marca algún porcentaje de desempleo, que no lo podría cuantificar en este momento, pero que va a crecer el desempleo sí, y va a crecer sustancialmente no va ser chiste, realmente es una complicación en términos sociales lo que vamos a tener”, remarcó.

El industrial dijo que “aún no sabemos cuántas empresas se van a recuperar, van a poder salvarse después de 5 meses de estar cerradas y si tendrán la voluntad de reiniciar o ya se los comió la competencia o perdieron el entusiasmo”.

LAS MYPIMES SON EL PILAR

Para el industrial las micro, pequeñas y medianas empresas son el salvavidas de la economía salvadoreña, por lo que se vuelve imperioso el apoyo que estas puedan tener.

“Creo que ahorita debemos también girar nuestra vista a la salvación de la micro, pequeña y mediana empresa. ¿A qué me refiero?, a los talleres de costura, de calzado, empresas que ocupan quizá menos de 10 empleados pero que le dan motricidad fina a la economía del país”, aseguró.

Recordó que el 95 % de las empresas en El Salvador son micro, pequeñas y medidas, y “son las que sostiene la economía del país”.

“Por ser los protagonistas o la parte que más representatividad empresarial tiene en nuestra economía es a las que se les debería de poner la lupa, a las que se les debería de financiar, son a las que se les debería de ofrecer todo lo que fuese posible en ayuda”, señaló.

Y subrayó “son los protagonistas y la economía de El Salvador es efervescente por el esfuerzo de la micro, pequeña y mediana empresa”.