México, 26 sep.- La legislación mexicana del sector tecnofinanciero, la Ley Fintech, cumple este septiembre dos años de entrar en vigor con una inversión histórica de casi 1.300 millones de dólares y la creciente presencia de neobancos, una tendencia que aumenta aun más por la pandemia.

Líderes del sector consultados por Efe destacan la ventaja competitiva que la regulación brinda a México, el segundo país con más empresas fintech de Latinoamérica, con 249, que representan más del 16 % de los 8.000 millones de dólares de inversión de la región, según el reporte de KoreFusion.

“Para el sector fintech, México es muy atractivo, sobre todo por el tamaño y por el beneficio que dan los servicios financieros digitales en el país, tenemos mucho espacio todavía para crecer y la regulación es justamente el primer paso”, afirma Sergio Dueñas, director de Mercado Pago México.

La Ley de Tecnología Financiera o Ley Fintech, vigente desde septiembre de 2019, establece reglas para quienes participen en fondos de pago electrónicos, activos virtuales y financiación colectiva.

La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) registra 200 tecnofinancieras que cumplen con la regulación, aunque el Radar Fintech de Finnovista y el Banco Interamericano de Desarollo (BID) reporta 441 empresas emergentes o “startups”, un crecimiento anual de 14 %.

EFECTO PANDÉMICO

La tendencia solo crecerá tras la pandemia de COVID-19, prevé el directivo de Mercado Pago, considerada la compañía fintech de origen latinoamericano más grande de la región con más de 3 millones de transacciones diarias.

“Hemos visto que hay mucho más apertura, la gente se ha vuelto mucho más digital y creo que en ese sentido, nosotros estamos dándole ese valor a la gente, que le podemos ayudar a que siga una vida relativamente normal”, indica Dueñas.

En esto coincide Cristian Huertas, director nacional en México de Bnext, fintech española que en enero otorgó su primera tarjeta digital en el país y ahora maneja 100.000 cuentas con la próxima meta de alcanzar 1 millón.

“Fue muy potente la pandemia para que las personas modificaran sus hábitos o más bien derrumbaran mitos muy importantes, en primera, que comprar en línea es inseguro. La gente, al estar confinada, no le quedó de otra que pedir cosas en línea”, relata.

EN CRECIMIENTO

El valor anual de las operaciones fintech es de 68.409 millones de pesos (casi 3.060 millones de dólares) con 4,7 millones de usuarios y una maduración del ecosistema del 48 %, según el “Termómetro Fintech” elaborado por el banco Santander, Finnovista y Google.

El sector tiene un crecimiento medio anual de 23 %, una proporción que aumentaría ante quienes buscan alternativas digitales por el aislamiento.

“Nosotros lo que le permitimos a los usuarios es tener un producto sin ataduras, que se pueda abrir de manera completamente digital y que se pueda atender también de manera completamente digital”, argumenta el directivo de Bnext.

LOS NEOBANCOS

México tiene la más alta presencia de fintechs extranjeras de la región, lo que incrementa la competencia, añade el reporte de KoreFusion.

Un ejemplo es Oyster, un neobanco con origen en Silicon Valley, California, que encuentra en México una oportunidad por su regulación “tan progresiva”, cuenta su cofundador y director general, Vilash Poovala.

“No pudo haber llegado en un mejor momento para México, nadie pudo haber previsto la crisis económica y la pandemia, pero ahora mucha gente se está beneficiando del hecho que hay compañías de billeteras electrónicas que ayudan a los consumidores”, relata.

Los neobancos son fintech que ofrecen productos financieros a personas que suelen estar fuera del sistema bancario, explica el director de Oyster, que se enfoca a emprendedores, y pequeñas y medianas empresas (pymes).

En México solo 47 % de la población tiene una cuenta bancaria, reportó esta semana la CNBV.

Por ello, los empresarios recalcan la importancia de la inclusión financiera en México, donde 52 % del PIB depende de las pymes.

Ante este panorama, el sistema bancario de México “está roto”, sentencia el emprendedor estadounidense.

“México es uno de los muy pocos países en los que los pequeños negocios tienen tanta influencia y, aun así, la habilidad de acceder a un producto financiero es muy pobre”, lamenta.