Tres gigantes que atacaron el Coronavirus de forma diferente

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Argentina, Brasil y México reaccionaron diferente a la pandemia ocasionada por el coronavirus y la forma en la que lo vienen combatiendo la podríamos definir mirando atentamente a quienes conducen los destinos de esos países. Alberto Fernández, Jair Bolsonaro y Andrés Manuel López Obrador, respectivamente, reconocen los hechos científicos y apoyan medidas ambiciosas para combatir la pandemia y mitigar su impacto económico pero los tres han atacado a esta pandemia en formas diferentes.

Tres puntos importantes se pueden percibir en la forma en que los tres gigantes de América Latina combatieron el Covid19, y ellos son: la identificación de partidos políticos, el poder relativo de los gobernadores frente a los presidentes y los estados de bienestar.

De los tres se podría decir quizás que Argentina ha ofrecido la respuesta más rápida e integral al virus, con un bloqueo obligatorio a nivel nacional y prohibición de viajar, junto con un paquete generoso de política social para trabajadores de bajos ingresos y el sector informal. El presidente brasileño Jair Bolsonaro mientras tanto exhibe una de las peores respuestas en la región en términos de medidas de bloqueo. Sin embargo, el Congreso brasileño aprobó un amplio paquete de políticas sociales y aumentó la capacidad del sistema de salud.

Por el contrario, en México, Andrés Manuel López Obrador ha ofrecido la respuesta menos integral, con la ausencia de medidas obligatorias de cierre y un plan extremadamente limitado para proteger a los sectores de bajos ingresos e informales de la sociedad. Dado que las órdenes de quedarse en casa implican restringir las libertades individuales, uno podría esperar que el tipo de régimen – democracia versus autoritarismo – podría explicar las diferencias. Sin embargo, los tres países son democracias. México y Brasil están gobernados por la izquierda y la derecha, respectivamente, y en ambos países la respuesta al brote ha estado lejos de ser satisfactoria. La informalidad laboral también podría explicar por qué algunos países se han abstenido de implementar bloqueos a nivel nacional que son especialmente difíciles para los trabajadores del sector informal. Sin embargo, esta explicación también es insuficiente, ya que los niveles de informalidad son similares en Argentina y Brasil.

El arraigo de los partidos políticos permite a los presidentes implementar bloqueos nacionales potencialmente impopulares. Estas medidas tienen una mayor uniformidad territorial cuando los gobernadores disfrutan de un poder fiscal menor en relación con los presidentes. Además, el legado de un estado de bienestar fuerte puede ayudar a implementar paquetes sociales más generosos para los ciudadanos de bajos ingresos.

Un factor que diferencia a Argentina de Brasil y México es el arraigo del partido del presidente. Fernández pertenece al Partido Peronista. El “peronismo” disfruta de una identidad de partido intensa y muestra fuertes vínculos ideológicos con los votantes. Su existencia reduce la probabilidad de que un extraño llegue al poder. El partido peronista de Fernández está mucho más arraigado que el “Morena” de López Obrador, mientras que Bolsonaro, después de estar afiliado a varios partidos diferentes durante su carrera, actualmente no pertenece a ninguno.

El partido peronista de Argentina tiene una identidad fuerte y duradera, y ha mantenido fundamentalmente el apoyo popular entre los votantes de bajos ingresos y los trabajadores informales. Este bloque de apoyo “natural” y sistemático ha dado margen de maniobra a Fernández para promulgar un bloqueo nacional, a pesar de los costos económicos que pueda conllevar, sin que las fuerzas de oposición apelen a la ansiedad económica de los votantes informales y de bajos ingresos.

Las instituciones también nos ayudan a entender por qué los paquetes sociales ofrecidos hasta ahora por Argentina y Brasil son más generosos que los de México. La investigación sobre los estados de bienestar en América Latina muestra que Argentina y Brasil han desarrollado regímenes de política social notoriamente más fuertes que México.

Luego de Uruguay, Costa Rica y Chile, son Argentina y Brasil quienes han construido los estados de bienestar más avanzados de la región. Sus regímenes de política social se originaron en las décadas de 1930 y 1940, con un seguro social desigual basado en el empleo. Si bien ambos países experimentaron una reducción durante las décadas de 1980 y 1990, desde la década de 2000 han ampliado sus sistemas sociales al sector informal.

Por el contrario, México tiene un sistema de bienestar social más segmentado y esto ha complicado los esfuerzos para expandir la política social en respuesta a COVID-19. En Argentina, Fernández lideró los esfuerzos para expandir la política social, mientras que en Brasil la oposición en el Congreso presionó por una respuesta generosa. Es importante destacar que, en ambos países la expansión de la asistencia gubernamental está respaldada por poderosos actores organizados, como los sindicatos y los movimientos sociales.