Por Santiago D. Távara

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió el domingo en la red social Twitter contra los que calificó como “demócratas” débiles en el tema de inmigración.
Hay que recordar que los platos rotos lo pagan los jóvenes soñadores que siguen luchando por ser considerados como parte integral de la sociedad estadounidense, ya que llegaron de pequeños a Estados Unidos, el único país que conocen y dónde se han criado y tienen sus amigos.

El programa de alivio a jóvenes inmigrantes DACA “está muerto porque a los demócratas no les importa ni actúan, y ahora todos quieren subirse al tren DACA… Eso ya no funciona. Hay que construir el muro y asegurar nuestras fronteras con una apropiada legislación frontera. Los demócratas no quieren fronteras, por lo tanto, drogas y crimen”, tuiteó el mandatario.

El programa DACA lo autorizó al anterior presidente demócrata Barack Obama, como un alivio temporal, pero dejó el tema en manos de su sucesor Trump, quien rechazó prorrogarla y presionó al Congreso por un acuerdo bipartidista.

El DACA se ha convertido en un balón de fútbol tanto para Trump y los republicanos, como para los demócratas. En declaraciones el domingo de Pascua, Trump dijo que los demócratas tenían una gran oportunidad para apoyar una legislación con la mayoría republicana del Congreso, pero no la aprovecharon.

Por ahora, unos 800,000 beneficiarios de DACA pueden renovar sus permisos de trabajo, luego de órdenes de la corte, pero no se permiten nuevas solicitudes de miles de jóvenes que están en edad de recibir esos beneficios para trabajar y facilitar su acceso a estudios superiores.

Los demócratas dirigidos por el líder de la minoría en el Senado, Charles Schumer, y la lideresa de la minoría en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, parece que han tirado la toalla, cuando pudieron frenar el presupuesto e incluso cerrar el gobierno federal. Entre tanto, los jóvenes siguen en el limbo. Trump ha mostrado simpatía por una ley en el Congreso que ofrezca el camino a la ciudadanía a los jóvenes llamados “dreamers”, a cambio de fondos para la construcción de un muro.

El tema no quedó solamente en DACA, sino también el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN). “México está haciendo muy poco, sino NADA para evitar que la gente llegue a México a través de su frontera sur y luego a Estados Unidos. Se ríen de nuestras tontas leyes de inmigración. Tienen que acabar con la gran droga y el flujo de gente o voy a acabar con el TLCAN. NECESITAMOS UN MURO”, apuntó el mandatario.

El TLCAN impulsado durante la presidencia del demócrata Bill Clinton hizo poco para reducir la brecha de pobreza ni tampoco consideró el paso de migrantes, sino que dio prioridad al paso de productos.

Los temas se entremezclan unos a otros en las complicadas relaciones con México, país de donde proceden la mayoría de jóvenes beneficiarios de DACA. Toca ahora a los demócratas a mostrar mayor decisión y valentía para seguir presionando por darle un alivio definitivo a los jóvenes soñadores, sin bajar los brazos, como ha ocurrido hasta el momento.

 

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