Trump mantiene intactas sus chances de ser reelecto

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Hace seis meses, la tasa de desempleo de Estados Unidos estaba en lo más bajo de los últimos 50 años, los salarios aumentaban, la confianza del consumidor era alta, y la aprobación de Donald Trump era de alrededor del 43 por ciento.

Desde entonces, más de 40 millones de estadounidenses han perdido sus empleos, la economía de EE.UU. ha caído en su peor crisis desde la Gran Depresión, y es que una pandemia (aún no contenida) ha matado a más de 110,000 estadounidenses.

Esto para cualquier presidente podría ser insostenible. Durante semanas, pensé que el COVID-19 debilitaría la campaña de Trump eventualmente. A lo largo de la presidencia de Trump, los votantes han demostrado una mayor aprobación de su gestión económica que su desempeño laboral general. En 2016, la impopularidad personal de Trump hizo que se desempeñara peor de lo que se esperaría de un republicano típico.

Viendo que han habido razones para pensar que una economía relativamente fuerte mantendría a flote los números de las encuestas de Trump: un narcisista patológico sin disciplina a la hora de enviarle mensajes a la nación pensé que era un poco lógico que estuviera un poco detrás de Joe Biden a pesar de que el desempleo era históricamente bajo, pero llego la pandemia y con eso el país entró en una depresión inducida.

Dada la negativa de la administración a evitar las crisis fiscales a nivel estatal y su incapacidad para montar un plan real para prevenir una segunda ola de infecciones por coronavirus, la vida en Estados Unidos está a punto de empeorar antes de que vaya a mejorar.

Trump vio un aumento de su popularidad en las encuestas inmediatamente después del brote de coronavirus, pero también lo hicieron la gran mayoría de los líderes de las naciones afectadas y la razón es que los electores tienden a reunirse alrededor de sus líderes en tiempos de crisis. Pero esta deferencia a la autoridad suele ser temporal y depende también del buen desempeño.

Y sin embargo hemos pasado más de un mes en la peor crisis económica de Estados Unidos en 80 años y el índice de aprobación de Trump sigue siendo considerablemente más alto de lo que ha sido en la mayor parte de su presidencia.

Mientras tanto, en algunas encuestas, los votantes aún otorgan a la gestión de Trump del coronavirus una calificación más alta que su desempeño laboral general. Y una encuesta de Reuters / Ipsos publicada la semana pasada encontró a Trump en un empate estadístico con Biden sobre la cuestión de qué candidato sería mejor para liderar la respuesta al coronavirus de Estados Unidos, mientras que los votantes consideraron que el presidente “está mejor preparado para crear empleos” por un margen de 45 a 32 por ciento. Sin dudas, la aprobación del manejo de Trump de la pandemia está disminuyendo en la mayoría de las encuestas, pero no ha afectado su popularidad general.

El liderazgo de Biden en las encuestas nacionales se mantiene estable. Hay pocas posibilidades de que Trump reciba más votos que su rival demócrata este otoño. Pero, por supuesto, no necesitará debido a la sobrerrepresentación de votantes fuertemente republicanos, blancos y de escasa formación universitaria en los estados de campo de batalla, Biden probablemente necesitará ganar el voto popular por aproximadamente tres puntos para asegurar un colegio electoral. Además, la mayoría de las encuestas nacionales son de votantes registrados, no de los probables.

Y dado que la base de votación más antigua del Partido Republicano todavía resulta más confiable que la más joven de los demócratas, una estimación razonable es que Biden vaya a obtener cuatro o cinco puntos menos entre los posibles votantes en los estados críticos que entre los votantes registrados en todo el país.

Hay que notar el efecto que el avance tecnológico tiene sobre las elecciones. Los politólogos han descubierto que cuando una región determinada asegura por primera vez el acceso a internet de banda ancha, sus residentes aumentan su consumo de informes de los medios de comunicación partidistas. Hoy en día, los estadounidenses obtienen más información sobre política de los medios nacionales, orientados ideológicamente, y menos de los locales, supuestamente neutrales, que nunca antes. En este contexto, tendría sentido que las variaciones en la calidad de los candidatos con voto negativo, o la fortaleza de las economías locales, ejercieran mucha menos influencia sobre el comportamiento de los votantes que hasta ahora.

Y, de hecho, no hubo una estrecha correlación entre el índice de aprobación de Barack Obama y el desempeño de la economía estadounidense durante su tiempo en el cargo.

En un mundo con menos votantes indecisos, es probable que una recesión perjudique menos a Trump que a Biden. Y candidato demócrata puede ganar un 3 por ciento más de votos en noviembre y aun así perder la presidencia.